Las instalaciones de las Salinas de Araya, conforman un espectáculo gráfico de tremendo impacto estético.
Texturas de hierros oxidados entremezclados en concreto derruido, edificaciones a punto de caer y montañas de sal; en el aire, inevitable flota una evocación nostálgica a la hermosa película “Araya” de Margot Benacerraff, mientras un barco ya de tiempo varado en el muelle, espera que se cumpla el designio en su casco hace tanto escrito.
Fotos: Alfredo Allais




